Hola,

Hace un par de días recibí un correo electrónico que me llamó mucho la atención. Un caballero llamado Vicente Carballido contactó conmigo a través del formulario de contacto de La Coctelera, con un mensaje que dice así:

Esta mañana he tenido un juicio en el que demandaba a mi empresa por mobbing, contra el despido de que he sido objeto a causa de comentarios hecho en mi blog (http://vcarballido.blogspot.com/). Naturalmente opongo mi derecho a la libre expresión (art. 20.1 Constitución Española), a las amenazas y despido por parte de la empresa. ¿Podemos comentar la historia? ¿Crees que puede ser úril una campaña bloguera, del estilo de AXPE? Salud!

El caso es que me he estado dando una vuelta por el blog de Vicente. Qué coño, no me he dado una vuelta... lo he mirado de cabo a rabo, lo reconozco. Lo siento si parezco desconfiada, pero aunque sé que el mobbing o acoso laboral está demasiado extendido en el mundo empresarial (hasta el punto de que conozco personalmente a alguien cercano a mí, que lo ha sufrido durante bastante tiempo), al no conocer nada, absolutamente nada de la historia de Vicente, y sólo tener acceso a su queja en el blog, ando un poco cautelosa: a nadie le gustaría pillarse los dedos con un tema del que no conoce casi nada. Aunque si tuviera que opinar, diría que el pobre parece demasiado furioso y cansado, durante mucho tiempo, para ser una simple rabieta. También es verdad que la mitad del blog me resulta casi completamente desconocida, ya que Vicente es catalán bilingüe, y escribe indistintamente en catalán y en español... y yo de catalán no entiendo ni papa. Pero vamos, creo que la idea del blog la he cogido bastante clara.

La verdad sea dicha: ojalá tuviera más datos para poder opinar con fundamento de este asunto. Pero sin embargo, y al margen de lo que le está pasando a Vicente, ha habido casos ya en los que ciertas empresas han atacado a blogs o wikis por dañar su imagen, como fue el caso de AXPE contra el Bushcador, o el de la SGAE contra la Frikipedia, por poner un par de ejemplos. Así que el debate es claro: ¿hasta qué punto es tolerable la libertad de expresión en el blog personal de cualquier individuo? Es más, ¿qué se entiende por libertad de expresión? Hace no mucho se habló de las caricaturas de Mahoma, que sacó el tema de la libertad de expresión a la palestra internacional... ¿hasta qué punto es censurable una opinión, una sátira o una crítica? De hecho, ¿debería censurarse una opinión personal, que simplemente se apoya en lo que le ha sucedido a la propia persona que lo cuenta? ¿Son todas las opiniones válidas desde un punto de vista social? ¿Podría una opinión sobre el ambiente laboral propio vertida en un blog, como dice Vicente que es su caso, ser una prueba más para justificar el despido de una persona de su puesto de trabajo? En definitiva... el derecho a opinar sobre algo real, el derecho a desahogarse escribiendo sobre un hecho que el autor del texto considera injusto hacia su persona (o hacia otras personas), ¿puede realmente desembocar en difamación?

Por mucho que digan por ahí, no es lo mismo que una persona escriba anónimamente sus experiencias personales en un blog, que un periódico ponga una sección de opinión en sus páginas. Y menos aún cuando una persona, como Vicente, se limita a contar su día a día en un blog que, salta a la vista, es privado y puramente personal. ¿Desde cuándo debería censurarse que una persona cuente qué le ha pasado en el trabajo, porque da mala imagen a la empresa para la que trabaja? ¿Qué pasa, que yo no puedo contar en mi blog una hipotética hijoputez que me haya podido hacer mi jefe, o un profesor, o una señora en la cola del supermercado, o en el taller? Una cosa así no es difamar. Una cosa así es, simplemente, contar una verdad cotidiana para mí, o para ti, o para cualquiera que escriba un blog y un día se desahogue porque le han hecho la púa y necesita soltar la rabia como sea, aunque sea escribiendo lo sucedido en un blog. Es, casi, como contárselo a tus amigos... porque seamos francos: la mayoría de las personas que tenemos bitácora, nos encontramos con que nos leen nuestros amigos, y poca gente más.

Yo no sé mucho acerca de leyes y libertad de expresión. Pero sí sé que soy libre para contarle a quien quiera lo que me ha pasado hoy en mi vida. Que para eso es mi vida.

Ánimo, Vicente. Espero que ganes tu juicio.

Un besote